lunes-peor-dia-semana

Los lunes: una mala fama injustificada

¿Odias los lunes? ¿Pasas buena parte de las tardes dominicales lamentando que al día siguiente haya que madrugar, e incorporarse a los quehaceres profesionales semanales? Consuélate pensando que a Gardfield le pasa lo mismo, y deja de pensar como una mascota… de dibujos animados. Diversos estudios vienen a demostrar que el lunes, con toda su mala fama, no es el peor día de la semana.

Los lunes tienen la mala suerte de caer justo al inicio de la semana, y justo después de la jornada de descanso y ocio familiar por excelencia: el domingo. Pero nada más.

Muchos consideran que se trata del peor día de la semana, ya sea porque coincide con la vuelta a las actividades lectivas, ya sean laborales o de clases; porque llega uno agotado del ocio del fin de semana; porque hace que se vea demasiado lejano el ansiado viernes…

La culpa es del (pobre) lunes

El caso es que cuando preguntamos a amigos y familiares, o a simples conocidos y compañeros de trabajo cuál consideran que es para ellos el peor día de la semana probablemente escogerán el lunes, casi sin pensárselo.

Y sin embargo, el peor día de la semana –si es que tal categoría existe, más allá de nuestra psique– no es precisamente el lunes. Parece que existe una jornada semanal en la que las cosos pueden ser, o al menos parecer, peores. Así que sonríe, querido lector, prepárate un café, y relájate porque vamos a tratar de que comprendas que se te ha terminado echarle la culpa de todo a los pobres lunes.

Y es que diversos estudios vienen a demostrar que el lunes, con toda su mala fama, no es el peor día de la semana. Comenzando por uno de la Universidad de Sydney y la compañía australiana NTF Group, que supervisaron a un total de 202 voluntarios, preguntándoles cómo creían que sería su estado de ánimo durante una semana, con antelación a la misma, y otorgando puntos, de menos a más, a cada uno de los siete días.

Una mayor puntuación representaba un estado de ánimo positivo. El resultado fue exactamente el esperado por Charles S. Areni y Mitchell Burger, los responsables del estudio: el estado de ánimo iba aumentando conforme avanzaba la semana, hasta llegar a su punto máximo durante el sábado y el domingo.

Sin embargo, ambos investigadores quisieron dar un paso más y comprobar si estas creencias acerca del estado de ánimo se correspondían con el estado anímico real durante cada día de la semana. Para ello escogieron a otro grupo de sujetos y les pidieron que puntuaran su estado de ánimo durante cada uno de los días que iban transcurriendo de la semana. Es decir, les preguntaron cómo se sentían cada 24 horas.

El gráfico muestra ambas puntuaciones. La línea roja es la creencia, es decir, lo que todos contestaríamos. Mientras que la azul es el estado anímico real, durante cada día de la semana.


lunes-estado-animo-semana


En la gráfica azul sigue habiendo cierta diferencia entre el estado de ánimo de los lunes y el correspondiente al fin de semana. Sin embargo, pensamos (línea roja) que la diferencia es muchísimo mayor. Es decir, que creemos –y solo es una creencia– que los lunes son peores de lo que en realidad son.

Sucede lo mismo con los fines de semana: tenemos unas expectativas respecto al sábado y al domingo que no se corresponden con la realidad. De hecho, todo parece indicar que nuestro estado de ánimo es más constante y lineal de lo que creemos.

Más infartos no significan peor día

Con lo anterior tampoco deseamos convencer a nadie que no lo desee de que los lunes son estupendos. Seguirán siendo igual de odiosos o pesados que cualquier otro que no sea el sábado o el domingo. De hecho, para el The British Medical Journal, los lunes son los días donde se presentan más infartos por estrés en el mundo occidental.

Y sin embargo, para José Antonio López Rodríguez, directivo de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP), todo depende de la forma en la que cada uno percibe la semana: «Detestamos los lunes, no sin cierta base real, pero no todo el mundo los odia, ni lo hace con la misma intensidad. Si hacemos de la semana una cuesta, algo duro de afrontar, el fin de semana supone una liberación; y por tanto, es normal que uno odie la llegada del lunes. De hecho, los domingos por la tarde ya estamos anticipando la dureza que nos espera ante la perspectiva de una semana que no nos gusta, y comenzamos a generar ansiedad. Nuestro cerebro se está anticipando y segrega el cortisol (también llamada hormona del estrés), que indudablemente influye en nuestros procesos físicos”».

Y sin embargo, según un estudio que la consultoría Gallup publicó en la revista Journal of Positive Psychology, de los cinco días que comúnmente se consideran como laborales o hábiles, únicamente el viernes no es aborrecido ni contiene esa carga emocional negativa de los lunes, pero también de los martes, los miércoles y los jueves, que al parecer nos estresan de igual modo.

Para Arthur Stone, profesor de psiquiatría de la Universidad de Stony Brook de Nueva York, y profesional que dirigió este estudio, los lunes se perciben como igual de malos que el resto de los días. De hecho, pueden impulsarnos a mejorar nuestra existencia, pues al igual que sucede con el inicio del año o el primer día después del descanso estival, puede suponer –a pequeña escala– un momento de nuestra vida en el que nos planteamos nuevas metas y objetivos.

Recurrimos de nuevo a las palabras de José Antonio López Rodríguez, de ASEPP, que lo razona: «Odiar los lunes y la semana laboral significa que algo no funciona, ya sea a nivel personal o profesional. Necesitamos identificar lo negativo y eliminarlo, para buscar las cosas positivas de nuestro trabajo, pues todos las tienen. Nuestro sistema psicológico funciona como el físico: una fuerza negativa se compensa con una positiva de la misma intensidad. Por tanto, si el trabajo nos produce estrés y tensión tenemos que tener un mecanismo que nos compense, que es la parte personal. Pero si esta es monótona y aburrida, lógicamente la semana cuesta aún más y el fin de semana se convierte en una liberación».

Lunes: mini “años nuevos”

Así que la solución para dejar de culpar a los lunes es encontrar alguna actividad o reto que nos emocione, y trabajar en ella varias veces a la semana, dándole un toque de placer a días que antes considerábamos negativos.

Porque lo de considerar los lunes son como pequeños “años nuevos” no es tontería. Al menos, en cuestiones de salud física. Varios estudios científicos coinciden en que los lunes son los días en los que más nos preocupamos por nuestra salud y decidimos iniciar dietas, dejar de fumar, pedir citas a los especialistas, regresar al gimnasio…

Morgan Johnson, coautor de un estudio publicado en el American Journal of Preventive Medicine, señala que la búsqueda de temas sobre salud que la gente hace en Google… ¡se dispara los lunes y martes! «Estos resultados muestran que el pensamiento y el comportamiento saludable se sincronizan al final de la semana, cuando tenemos más tiempo para reflexionar sobre ello, y el lunes es precisamente el día en el que somos más propensos a comenzar de una forma saludable. Esto sugiere que la gente ve la semana que se inicia como un nuevo comienzo. Un día 1 de enero que ocurre cada siete días».

Para aquellos que están buscando un nuevo empleo, también los lunes existe un 30% más de posibilidades de salir airosos en el primer ‘corte’ de un proceso de selección. Al menos, así lo pone de relieve un informe realizado por el portal Bright.com, que asegura que enviar un curriculum o responder a una oferta de trabajo un lunes da más oportunidades de éxito, ya que existen más días para una hipotética fecha de entrevista laboral, suponiendo una evidente ventaja sobre candidatos que soliciten el mismo puesto transcurridas más jornadas semanales.

¿Necesitas aún más argumentos? Las operaciones y cirugías tienen más posibilidades de éxito, según la British Medical Journal, que publica un estudio sobre las operaciones quirúrgicas programadas para realizarse en fin de semana, que presentan un 82% más de probabilidades de fracaso que aquellas que se realizan los lunes. Las razones no están del todo claras, pero ahí están las estadísticas, que no engañan.

Aumento de productividad

La omnipresente Microsoft realizó hace un tiempo un estudio donde se menciona que los lunes, y en concreto a las 10:01, son el momento más productivo de la semana. En general, durante la mañana del lunes nos encontramos en un estado de alerta alto, mismo que alcanza su punto más bajo los martes a las 16:00 horas.

Y en todo caso, hayas concluido lo que hayas concluido, no dejes de ver esta magnífica campaña de la agencia BBDO:



La motivación extra que necesitas para enfrentarte al próximo lunes…. y a los que te restan hasta la jubilación. ¿No crees que sería mejor cambiar tu perspectiva?