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Cansados de quienes están cansados (o dicen estarlo)

Estamos aburridos ​​de escuchar a cierta gente decirnos lo cansada ​​que está. Da lo mismo la profesión a la que uno se dedique o el sector en el que desarrolle su carrera; cuando le pregunta qué tal, cómo le va a los compañeros de trabajo, a los clientes, a los conocidos… muchos responden el consabido «estoy agotado». Y lo mismo que uno no debe repetirle constantemente a los demás que está muy ocupado, tampoco es buena idea recordarle a la gente lo cansado que se siente.

Por supuesto, los trastornos del sueño son un problema crónico de las sociedades occidentales. Y la somnolencia excesiva durante el día (sin una causa conocida) puede estar provocada por la depresión, la ansiedad, el estrés y el aburrimiento. Afecciones casi siempre causan fatiga y apatía.

Según los últimos datos publicados sobre trastornos del sueño por el Ministerio de Sanidad, el 76% de las personas empleadas afirma sentirse fatigado durante gran parte de la semana, el 30% no está satisfecho con lo poco que duerme, y cerca de seis millones de españoles  en edad de trabajar afirma haber sufrido algún episodio de insomnio.

El agotamiento es una plaga que afecta al mercado laboral. Y aquello que subyace tiene precisamente eso: que tarde o temprano la gente comienza a verbalizarlo: «Estoy cansada/o» o «Estoy agotada/o» son estribillo que se repiten hasta aburrir al más pintado en las oficinas de toda España.

‘Mata’ la conversación

Sin embargo, a nada que lo pienses detenidamente, cuando le dices a alguien que te sientes derrotado estás enviando también el mensaje de que no estás completamente presente en la conversación; que no te sientes preparado o alerta como para dar lo mejor de ti. ¿Por qué debería ese colega o amigo –y no digamos ya un cliente o un superior jerárquico– prestarte su atención, cuando no estás tú empleando el 100% de la tuya? Para el caso, podrías decir que preferirías retirarte un rato para una buena siesta o buscar un sofá para echarte una cabezadita que hablar con ellos.

Cuando uno habla de su cansancio, es muy probable que los demás renuncien a preguntarte más allá de los límites precisos del convencionalismo social, y pierde así la oportunidad de establecer y/o profundizar en una situación laboral o fomentar una relación profesional.

Y es que las personas cansadas no se muestran precisamente entusiasmadas ante los retos profesionales o motivadas para un desafío laboral. Al decir que uno está cansado, puede estar diciéndole a sus colegas y amigos que no estás inspirado, y que no encuentra desafío alguno en su trabajo. Si encontrase que su trabajo es realmente energizante, su relato sería muy diferente.

Además, si uno está siempre hablando de lo cansado que está, la gente podría comenzar a pensar que es un vago. Y no querrán asignarte tareas ni especialmente brillantes, ni que puedan significar un desafío profesional, por temor a que las lleve a cabo de cualquier modo; esto es, por cumplir el expediente. Por lo general, los trabajadores prefieren rodearse de personas con “buenas vibraciones”.

Muestra que trabajas erróneamente

Presumiendo a todas horas de cansancio, en realidad pones de manifiesto que no estás trabajando de manera inteligente. Y los buenos profesionales son aquellos trabajadores que han logrado un equilibrio entre su vida profesional y personal.

Han encontrado tiempo para hacer ejercicio todos los días, lo que a su vez les dota de renocada energía en el trabajo. Pueden tener una dieta más saludable o tal vez han reducido la horas de “socialización” después del trabajo. Comprenden la importancia de una buena noche de sueño y cómo puede ser la mejor inversión en su carrera profesional.

En una palabra: si los trabajadores inteligentes y exitosos no están todo el día mencionando lo sumamente cansados que están será por algo. Toma buena nota (también de eso).